José Carlos Abellán Salort, profesor de Bioética y Derecho de la Universidad Rey Juan Carlos, considera que "hemos pasado de exaltar la autonomía del paciente a una legislación eugenésica".
Nuria Siles 01/04/2009 Diario Medico.
Así lo ha señalado a DM en el primer curso de formación de la cátedra de Bioética Jérôme Lejeune, que dirige Mónica López Barahona (ver DM del 26-III-2009). "El Derecho lleva una deriva doble: por una parte, exalta la autonomía de los pacientes e incorpora una serie de derechos (a la información, al consentimiento informado, etc), lo cual es bueno, pero dicha exaltación puede llevar a consecuencias indeseables, como por ejemplo, pretender que la autonomía de la gestante incorpore la posibilidad de disponer sobre la vida del feto, en el caso del aborto, o que esa autonomía exacerbada incluya la capacidad autodeterminativa de un paciente terminal como para solicitar la eutanasia".
Selección embrionaria
Según Abellán, "la autonomía de los pacientes en nuestra legislación está limitada; no es un derecho absoluto. Ahora a lo que vamos es a una legislación de carácter eugenésico, es decir, hemos pasado de exaltar los derechos a enfatizar más bien la posibilidad de que haya vidas indignas de ser vividas o sostenidas, y esto tanto en el caso del aborto eugenésico como en el de la selección embrionaria".
A su juicio, "el diagnóstico preimplantacional es una práctica de claro matriz eugenésico que implica hacer selección entre seres humanos, que no pueden ser sino personas y que son acreedores de un respeto". El bioético admite que a veces el fin que se persigue es bueno, como en el caso del bebé medicamento, pero señala que "se pierden vidas humanas inocentes por el camino". "Esas políticas eugenésicas que trae el nuevo Derecho Biomédico se manifiesta también en el tema de la eutanasia cuando determinadas situaciones clínicas de graves sufrimientos físicos o morales son la base de justificación para la eliminación del enfermo".
Sostiene que la eutanasia ha dejado de fundamentarse en la autonomía para hacerlo en el consenso social de que habría vidas indignas de ser sostenidas, "y esto en el fondo es eugenésico porque implica que la vida de una persona por el hecho de estar enferma o no tener determinadas condiciones de bienestar ya no valdría".