miércoles, 29 de abril de 2009

A envejecer sin envejecer

Es posible prolongar la juventud si se tienen constumbres saludables.

Aunque es imposible evitar que el organismo se deteriore, sí se puede prolongar la juventud y llegar saludablemente a la tercera edad.


La medicina antienvejecimiento, que se especializa en el tema, ofrece alternativas.

Se ha postulado que el envejecimiento celular se debe a la acción de los radicales libres, moléculas que promueven la actividad eléctrica exagerada de las células, acelerando su deterioro.

Desde que la juventud y la vitalidad fueron elevadas por la sociedad a la categoría de valores, a nadie le gusta envejecer, y mucho menos enfrentarse a la idea de los achaques y los problemas de salud que se creen inevitables en la tercera edad.

El envejecimiento, fruto de la interacción entre genética y medio ambiente, es un proceso por el que pasa todo ser vivo. Es difícil determinar cuándo empieza este deterioro, pero algunos científicos creen que ocurre cuando se alcanza la máxima vitalidad del organismo, que es alrededor de los 30 años; otros más dogmáticos consideran que eso sucede desde el momento mismo del nacimiento.

Contrario a lo que ocurre con el crecimiento, el envejecimiento no está absolutamente definido por la genética, pues existen factores externos y ambientales que lo determinan.

Allí interviene la llamada medicina antiedad, que también se conoce como medicina funcional preventiva, que promueve la intervención de los factores que determinan este proceso.

Carlos Cano, director del Centro de atención al adulto mayor de la Fundación Santa Fe, de Bogotá, explica que si bien hay aspectos genéticos que no pueden modificarse, toda persona puede adoptar medidas para prolongar la juventud y la calidad de vida. Estas son las pautas que propone:

1. Coma bien: siga una dieta baja en grasas saturadas (animales, industriales y procesadas), harinas y azúcares refinados, pero rica en verduras, frutas y pescado fresco; es necesario utilizar aceites mono y poliinsaturados (oliva, canola, ajonjolí y maíz, entre otros) e hidratarse bien.

2. Ejercítese: se recomienda hacer por lo menos dos horas y media de actividad física en condiciones aeróbicas (trotar, correr, montar en bicicleta, nadar, patinar, bailar), a lo largo de la semana.

3. Diga no: al cigarrillo, al alcohol y a otras drogas que causan efectos nocivos en el organismo y se cuentan entre los principales factores de riesgo de males crónicos como los cardiovasculares y el cáncer.

4. Relájese: el estrés causa una sobrecarga a todos los órganos y tejidos del cuerpo, condicionada por factores hormonales que ponen al organismo en un estado de alerta que, de mantenerse, puede lesionar las células. Técnicas orientales como el tai chi se recomiendan.

5. Gimnasia mental: distintos estudios han concluido que en las personas más cultas y educadas, el deterioro de las funciones mentales y la progresión de enfermedades como el Alzheimer es mucho más lento. Fíjele retos al cerebro: trate de recordar nombres, direcciones y teléfonos sin anotar; llene crucigramas y haga cálculos mentales.

6. Medicina preventiva: consulte con el médico periódicamente y sométase a análisis y chequeos que permitan establecer cuál es su estado de salud e incluso detectar enfermedades en forma temprana.

Es posible prolongar la juventud si se tienen costumbres saludables.

¿Y si ya hay deterioro?

Andrés Lucena, médico y especialista certificado por la Academia Americana de Antienvejecimiento, asegura que es cada vez mayor el número de personas que se interesan por saber qué tan deteriorado está su organismo y buscan asesoría para mejorar sus condiciones, hacer más lento ese desgaste y prevenir. "La medicina antienvejecimiento recurre a los últimos avances médicos y tecnológicos para hacer prevención -dice; el propósito es mantener la vitalidad, prolongar los años de vida productivos y mejorar la calidad de vida".

Aunque a su consulta llegan muchas personas buscando alivio para sus síntomas, no se concentra en tratarlos específicamente, "en lugar de eso -asegura- asumimos cada caso de manera integral y tratamos de llegar al fondo de los problemas".

Para establecer cómo el entorno y el medio ambiente afectan a una persona se vale de análisis especializados (algunos en saliva y cabello) que pueden medir deficiencias nutricionales, grado de toxicidad, niveles hormonales (a partir de los 30 años estos empiezan a bajar), estrés y sobrepeso; también analiza marcadores bioquímicos de envejecimiento (sustancias que aparecen con el desgaste celular).

A partir de lo que encuentra diseña un tratamiento individualizado para impactar todas las áreas afectadas. El especialista explica, por ejemplo, que todas las células del cuerpo tienen una frecuencia normal de vibración que puede alterarse por factores ambientales, el estrés, las enfermedades y el propio envejecimiento. A través de un equipo detecta dichas variaciones y mediante energía vibracional trata de llevar a las células a su estado normal de vibración. Es, en otras palabras, un proceso de resonancia celular, que recurre al uso de energía cuántica.

Otros tratamientos que el especialista menciona son la quelación (aplicación de sustancias específicas para sacar tóxicos del organismo), uso de hormonas bioidénticas para reemplazar las que se desgastan, y adecuación de la dieta (a base de alimentos orgánicos) con el uso de suplementos y oligoelementos que el cuerpo ha dejado de asimilar o que ya no produce.

"Vale recordar -agrega Lucena- que nada es más importante que prevenir el deterioro desde edades tempranas. Nunca es demasiado temprano para empezar".

La adaptación a la vida moderna también cuenta. Se dice que algunas enfermedades o cambios en el cuerpo se dan por falta de adaptación a factores como la alimentación moderna, que puede causar daños en las arterias o en las articulaciones; según dicen, el hombre no se adaptó a estar de pie.

50 veces es la capacidad que tienen las células de dividirse antes de morir, según descubrió el profesor estadounidanse de anatomía Leonard Hayflick a mediados de los 60. Hace cerca de diez años científicos de Estados Unidos concluyeron que eso ocurría por el desgaste progresivo de una parte de sus cromosomas (que guardan el material genético).



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AHANAOA A. C.
Lic. Nut. Miguel Leopoldo Alvarado
http://www.nutriologiaortomolecular.org/
http://www.seattlees.com/
http://www.longevidad-saludable.