martes, 8 de febrero de 2011

Longevidad del pueblo Guarani.


Como ya se ha recogido en anteriores ocasiones,hay determinados pueblos que destacan por su extraordianria longevidad,en esta ocasión hablaremos de los Guarani y la publicación en http://www.pysnnoticias.com/2011/02/06 que hace referencia a un estudio del año 1927, de Moisés Bertoni en la que se publicaba su monumental obra La Civilización Guarani.

En esta ocasión la longevidad se explica por los hábitos de higiene.

José Miguel Rodríguez-Pardo del Castillo

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La extraordinaria longevidad de los Guarani, es seguramente la circunstancia que más claramente pone de manifiesto la excelencia de su higiene. La sobriedad es condición necesaria para una prolongada longevidad. Los Guarani puros fueron dueños de una notable salud mental, mantuvieron el ánimo sereno y tranquilo y conocieron la alegría de vivir. La vida feliz que todavía llevaban hace poco, es la prueba. Ahora bien, hablando de verdaderos Guarani, ellos nunca cometen excesos, ni en el comer ni en el beber. Thevet escribía “nunca comen fruta alterada, ni que no esté bien madura, ni comida que no esté bien cocida”. Su sobriedad no se limitaba al comer poco o comedidamente. Se esmeraban también en combatir el vicio de la gula.

Ayunaban obligatoriamente en muchas ocasiones, según Bertoni. Tal costumbre siempre fue general, desde las Antillas y Guayanas hasta el Sur. Aunque los motivos pudieran variar, el ayuno Guarani representaba una verdadera institución. Se ayunaba y aun se ayuna por diversas causas: ayunos místicos, ayunos medicinales, ayunos de educación de la voluntad, y otros eventuales. Lo consideran como un ejercicio necesario de tiempo en tiempo, y sacan motivo de orgullo en no ser esclavos del comer. Los ayunos místicos siempre fueron frecuentes. Así ayuna el avare, o karaiva, o paje, antes de intentar una de sus evocaciones y aun para la preparación de ciertas sustancias o medicamentos. Por el nacimiento de un hijo, el padre también tiene que ayunar, firme y contento a la vez.

Aseo esmerado había en las comidas y todo lo referente a la preparación de los alimentos. Rochefort escribió que salvo los días de comida en común (fiestas o reuniones públicas), cada persona tenía su pequeña mesa aparte. Sobre la mesa ponía el más aseado de los manteles, que era una verde hoja de banana. Siempre antes de comer lavan las manos con mucho cuidado. Contraste muy notable con el descuido de que daban triste ejemplo muchos indígenas de otra raza (Tomo III, pág. 41).

La alimentación. Todos los pueblos Guarani eran más o menos vegetarianos, y algunos lo eran en absoluto. Aún donde comían pescado, la alimentación carnívora les enfermaba, y muchos no soportaban la alimentación europea. No tenían los Guarani tradición alguna de haber sido pueblo cazador. Sus antepasados vivían de hojas y yuyos, mandioca y batata. Lo absoluto que era el antiguo vegetalismo Guarani está claramente indicado por otra tradición que Rochefort nos ha transmitido, tradición muy antigua entre ellos, según la cual sus antepasados no se alimentaban sino de yerbas o yuyos y de frutos naturales de la tierra. Los Guarani nunca comieron huevos de ninguna clase. Dos motivos tenían, uno es higiénico (el huevo de los animales superiores prácticamente es carne, y carne de las más putrescibles) y místico el otro (es un lujo de destrucción, teniendo en cuanta el número de seres que se destruyen en embrión al alimentarse la persona con huevos). La alimentación base se daba a través de la mandioca, maíz, batata, frutas y miel. Entre las frutas la banana, el anana, aratiku, arasa, jakarati’a, pakuri, andai, kurapepê, mbokaja, etc. (T. III, pág. 115).

En cuanto al aseo del cuerpo, hombres, mujeres y niños, al levantarse van a lavarse y nadar a los arroyos, por más frío que haga. Entran al “agua, mojan la cabeza, luego se lavan todo el cuerpo y zambullen…y algunos días hay, en que lo hacen más de doce veces”. Esta era una de las razones del porque rechazaban el vestir como los Europeos, lo que muy bien se comprende, y estaba puesto en razón. Ciertas partes del cuerpo requieren un cuidado especial. Así los Chiriguano se limpian la cabeza mediante las semillas machacadas de Ñandyra, cuidan también mucho de sus uñas, y no menos de las de los pies. El lavarse la cabeza con el jabón natural que ciertos vegetales contienen, era uso muy general y ha persistido en todas partes donde haya población de cruza Guarani inclusive. Se indica otro punto especial, cual es el horror que ciertas impurezas despiertan entre los Guarani, al punto que las mujeres ocultan con gran cuidado su menstruación.

La urukuización. Cada mañana, después del primer baño, y previo secarse perfectamente, todo varón se hacía frotar todo el cuerpo con un ungüento hecho de uruku (árbol neotrópico común), materia colorante que se forma en torno a las semillas. Esta operación la hacía la mujer u otra persona de la casa, por medio de una esponja. Resultaba que todo el cuerpo, inclusive el rostro, presentase un tinte colorado pálido especial, bastante lustroso, extraño, pero no desagradable a la vista. Cada mañana temprano el hombre se lavaba vigorosamente todo el cuerpo, hasta que el residuo del uruku del día anterior desapareciese completamente o casi.

El sueño. Llegado el sueño, el indio va a la hamaca. No conoce eso de resistirse al sueño, ni el tomar mate o algo parecido para perder el sueño. Cuando le da, se acuesta y duerme, no haciendo caso de los demás. En viaje, en los campamentos donde no pueden hacerse de una cama, o cuando llegan de visita en casas de cristianos, los que nunca se la ofrecen, el indio duerme sobre el suelo, cubriéndose el tronco y la cabeza, y con los pies desnudos cerca del fuego, que mantiene prendido toda la noche. La hamaca es una de las características de los Guarani.