miércoles, 6 de febrero de 2013

Retrasan el envejecimiento prematuro.



F:http://www.lavanguardia.com:vida/20121224

La edición de diciembre de la revista Cell Metabolism incluye un artículo en el que se presentan los resultados de una investigación con la que se ha logrado retrasar el envejecimiento prematuro. De momento, los profesores de la Universidad de Hong Kong que han llevado a cabo este descubrimiento lo han aplicado en ratones. Sin embargo, se muestran esperanzados frente a su adaptación para las personas.
Los responsables de esta novedad, que empezó a gestarse en 2005, recuerdan que una mutación en la proteína que recubre el núcleo de las células humanas interrumpe su reparación, lo cual acelera el envejecimiento. A partir de este punto, los científicos chinos, liderados por Zhongjun Zhou, intentan revertir el proceso, llamado igualmente progeria y que afecta a uno de cada cuatro millones de bebés.
En las pruebas también se recurrió al resveratrol, compuesto que se encuentra en la piel de frutas como las uvas rojas. Considerada una sustancia que propicia que los ancianos permanezcan saludables, los ratones que la tomaron evolucionaron mejor que los que no lo hicieron: según los autores, vivieron un 30% más. Zhou añadió que esta circunstancia no significa que beber vino tenga efectos similares, puesto que los daños que produce el alcohol superan los beneficios derivados del resveratrol.
A pesar de que las facultades mentales de los niños con este síndrome no experimentan ninguna alteración, su crecimiento se corta, su piel se arruga y su cabello se cae. Como les sucede a los mayores, sus articulaciones se vuelven rígidas y desarrollan una gran tendencia a padecer problemas cardíacos o cerebrovasculares. Los estragos que causa la enfermedad son visibles antes de que los perjudicados cumplan 12 meses. Y raramente llegan a los 20 años.
Un equipo de doctores de Pittsburg ha publicado en Nature Communications este mismo año otra hipotética solución para la progeria –denominada síndrome de Hutchinson-Gilford en su forma más aguda– que se basa en inyecciones de células madre. Algunos de los avances en este campo se aprovechan de la estrategia de reprogramación celular diseñada por el japonés Shinya Yamanaka, ganador del Premio Nobel de Medicina de 2012.