lunes, 29 de febrero de 2016

El futuro y seguro de vida, nuevo oxímoron.

El futuro y seguro de vida, nuevo oxímoron.
El seguro de vida en su modalidad de cobertura de fallecimiento, tal y como lo conocemos hoy  se enfrenta a un conjunto de incertidumbres de tal calibre que pueden comprometer su propia existencia. El desinterés de las sociedad hacia la contratación de este producto puede llegar a que el asegurador lo llegue a descatalogar entre su oferta comercial.
El análisis de las causas que nos han llevado a este escenario nada propicio, lo vamos a realizar siguiendo el tradicional estudio de  las 4P del marketing que nos va permitir desvelar las debilidades de  las propuesta de valor para el cliente y al mismo tiempo que el asegurador pueda mantener o no el producto en términos de rentabilidad ajustada al riesgo asumido.
1- Producto. Varios son los elementos que están amenazando la propia existencia del producto. Analicemos los más relevantes.
  1-1 Antropológicas. En el principal mercado de seguro de vida, los Estados Unidos, ya advirtieron en la década de los noventa del siglo pasado que la sociedad estaba adoptando comportamientos diferentes a las décadas precedentes y que no favorecerían el futuro desarrollo del seguro de vida. La nuevas formas de familias donde el número de hijos es menor que en la década de los sesenta ( baby boom), el doble ingreso de las unidades familiares, el acceso más tardío al mercado de trabajo y la anticipación del acceso a la jubilación son factores que contribuyen a que la necesidad subjetiva de compra de un seguro de vida riesgo sea cada menor.
1-2 Demográficas. Relacionado con el punto anterior, la disminución de las tasas de natalidad que se viene produciendo desde ya hace décadas, ha derivado que el número de potenciales clientes que pueden comprar su seguro de vida, disminuye o al menos no crece. El tradicional seguro de vida se ofrece a personas que se encuentran entre las edades 20 a 65 años de edad, dejando fuera de la oferta a un conjunto de población cada vez mayor en una sociedad envejecida. Si como se dice en Silicon Valley la vejez se ha resuelto, la percepción de riesgo de muerte en las edades a las que se oferta el seguro es casi inexistente, salvo el fallecimiento por accidente.
1-3 Crisis económica. La grave crisis económica que tiene su origen en 2008, no permite destinar, al menos para muchas familias, una fracción de renta a comprar un seguro de vida que cumpla su función, que no es otra que la de mantener al menos durante un periodo de tiempo el nivel de vida de la familia después del fallecimiento del titular del contrato. Se pudiera pensar que el seguro de vida es un producto aspiracional  solo accesible a las clases medias altas y altas.
2-Precio. Analizamos los tres elementos que componen el precio de un seguro de vida riesgo.
2-1 La tasa de mortalidad.  En el post La disminución del precio de la materia prima del seguro de vida, ya analizamos la continua disminución del precio unitario de la tasa de riesgo debida a la menor mortalidad de la población base, si en los últimos 30 años la tasa ha disminuido un 50% no hay razones que nos llegue a pensar que las nuevas ediciones de las tablas actuariales no sigan con esta tendencia. Por lo tanto el precio será cada vez menor, y por lo tanto la rentabilidad en euros disminuirá.
2-2 La suma asegurada. La técnica aseguradora recomienda fijar una suma asegurada equivalente al menos a 5 años de salario anual. Este esfuerzo económico no está al alcance de todas las capas de la sociedad. Por otra parte, en el mercado español la mayoría de las operaciones de seguro de vida corresponden a coberturas de préstamos de hipotecas o de consumo. En estos casos en los que el seguro adopta una función de garantía bancaria,  también se ha visto afectado por la crisis económica, en un doble sentido por un lado el número de operaciones es muy inferior al escenario anterior a 2008 y por otro lado el capital asegurado es notablemente inferior en operaciones hipotecarias, donde la disminución del nominal prestado y a su vez el tipo de interés hipotecario en mínimos históricos, derivan en cuadros de amortización no conocidos ,por su menor cuantía, en el mercado español, lo que deriva que la prima de seguro sea menor que en escenarios anteriores.
2-3 La duración del contrato. La modalidad anual renovable, es la mayoritaria en el mercado, si es verdad que facilita la entrada por precio en edades jóvenes, no es menos cierto que cuando el asegurado supera los 50 años de edad, los incrementos interanuales de primas propician la caída de cartera, factor  que actúa como acelerante de la propensión a la cancelación del contrato al disminuir la necesidad subjetiva del seguro, donde en ese rango de edad las deudas familiares disminuyen y comienza la emancipación de los hijos.
3-Publicidad. El seguro de vida es un producto más de oferta que demanda. Todavía recuerdo la intervención en Madrid del presidente de la Asociación de Agentes de Seguros de los Estados Unidos cuando dijo que en treinta años de profesión jamás se le había acercado un cliente para solicitar un seguro de vida. Esta afirmación nos dice que es un producto que requiere un proceso de venta personal que es costoso y encarece el producto.
4- Puntos de venta ( Canal). En el mercado español , el canal bancoasegurador es el principal y destacado entre todos las formas de comercialización del seguro de vida riesgo. Sea en su forma de seguro vinculado a préstamos o la llamada venta no vinculada, la reducción de la red bancaria en España continúa el proceso iniciado en 2008 y  todavía no se ha dado por concluido, esto  tiene como consecuencia una desbancarización de ciertos territorios, proceso que ya se vivió en Gran Bretaña bajo el gobierno de Margaret Thatcher. A modo de ejemplo para cuantificar la dimensión de la reducción de la red bancaria, tan solo en la provincia de Ávila el número de oficinas bancarias al cierre de 2015, es el mismo que había en 1975, es decir ha retrocedido 40 años. Este proceso deriva en que el número de contactos personal del comercializador bancario  con los potenciales clientes sea significativamente menor.
Se puede pensar que la ausencia de oficinas  bancarias  en un territorio, se puede ver sustituido por canales directos ,como internet; este proceso de complementariedad de canales no es válido para el seguro de vida, pues estamos ante un producto intangible de venta infrecuente, prueba de ello es que la venta del seguro de vida por el canal virtual es residual, incluso podríamos extender esta afirmación al canal telefónico.
Llegados a este punto, podríamos pensar que el seguro de vida riesgo se pudiera calificar como lo que en el arte se conoce como un producto kisch, en el sentido de producto empobrecido, de mala factura , pasado de moda, accesible solo a unos pocos con ganas de aparentar.
Ya que hablamos de arte, el  dadaismo  de la realidad nos sirve de excusa como provocación del orden establecido y proponer soluciones que pueda hacer que el seguro de vida revierta la deriva en la que se encuentra, y que además está ecualizado en todos los mercados. De alguna seria empezar de cero, al menos en España, toda vez que la mayoría de las carteras de vida riesgo han sido monetizadas y por lo tanto el valor del negocio ha sido transferido a reaseguradores.
El seguro de vida, en mi opinión debe transitar hacia una nueva realidad que no es otra que acompañar al asegurado a lo largo de su vida promoviendo hábitos de vida saludables mediante herramientas APP´S y con la medida central de la edad biológica para poder monitorizar con pricing diario el riesgo de mortalidad ,utilizando herramientas predicitvas, sin caer en lo que ya se conoce como la arrogancia del big data, conociendo la realidad personal de cada asegurado. Todo lo anterior en la línea del post Planes de promoción personal- ¿el fin de las pólizas de seguros?, donde la cobertura del seguro queda vinculada a este fin pero no es el elemento central del producto-servicio.
Esta visión puede coexistir con la de propiciar un cambio de visión de la cobertura desde el fallecimiento hacia la cobertura en la que el asegurado la pueda percibir en vida. No encontramos mejor posicionamiento que la frase del célebre cirujano Dr Marius Barnard cuando dijo: Critical illness insurance gives you financial independence when you need it most. You need insurance not only because you are going to die, but because you are going to live. Los seguros de enfermedad grave con seguro de fallecimiento ,eso sí, extendidos a edades superiores a las actuales, vendidos con primas niveladas y en los que el asegurado pueda elegir entre una amplia gama de enfermedades graves puede ser una línea prometedora para el seguro de vida.
En todo cambio hay resistencia,  debemos abandonar la visión gerencial acomodaticia y asumir el riesgo de ser diferente, de esta manera se conseguirán no solo ventajas sostenibles sino la propia reformulación del seguro de vida riesgo, para que ocupe la función social que le corresponde.


JM R-P.