miércoles, 5 de marzo de 2014

¿Cuánto añade a la esperanza de vida el estilo de vida saludable?

La longevidad humana se explica en una 25% por la genética de cada persona y en un 75% por factores externos donde el estilo de vida saludable juega una papel principal.
Sobre los efectos cuantitativos que el estilo de vida tiene sobre la supervivencia humana hay innumerables estudios, pero si tuviéramos que poner una cifra de consenso, podemos cifrar este efecto entre  12 a 15 años.
Esto quiere decir que nuestra edad biológica, medida del grado de envejecimiento personal, puede diferir hasta en 15 años de nuestra edad cronológica, esto es, la de nuestro cumpleaños.
Y es por lo anterior que desde la biomedicina e incluso desde los modelos utilizados por los expertos en medir la longevidad humana conocidos como bioactuariales, se propone medir mediante la edad biológica el grado de envejecimiento personal, de esta manera las terapias de la medicina preventiva y personalizada para abordar determinados padecimientos serán mas efectivas. En este mismo sentido, la entidades de seguro de vida empiezan a consideran variables de estilo de vida para afinar y ajustar su forma de determinar el precio del seguro.
En la medida que se extienda su uso, las personas que adopten un estilo de vida saludable podrán recuperar edad biológica e incluso hacer que esta sea menor que su edad cronológica. En efecto, dentro de los diferentes hábitos de vida saludables, adoptar algunos de ellos pueden revertir el reloj biológico, este sería el caso del ejercicio físico o la dieta saludable. Este hecho se podido verificar mediante el análisis de determinados biomarcadores de longevidad como es el de la longitud de los telómeros.

Artículo que he publicado en http://www.teinteresa.es/ 5 de marzo de 2014


lunes, 17 de febrero de 2014

VIVIR 100 AÑOS

El diario la Vanguardia publicó con fecha 13 de mayo de 2013 un artículo firmado por PIERGIORGIO M. SANDRI en el que estudia la evolución de la población en referencia a la posibilidad de alcanzar los 100 años de edad. En dicho artículo se hace referencia a un artículo que escribí en la revista de Gerencia de Riesgos y Seguros, lo cual le agradezco.

Reproduzco por su interés el artículo.

José Miguel Rodríguez-Pardo

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En el mundo viven hoy 455.000 personas de 100 años o más, el equivalente de los habitantes una ciudad como Málaga o Murcia. Puede parecer poco, si se comparan con los siete mil millones de personas que hay en el planeta. Pero desde una perspectiva histórica, la impresión cambia radicalmente: vivimos la generación más longeva de la historia. En ninguna otra época de la civilización humana pudieron tantos niños esperar vivir tantos años.En la primitiva edad de hierro y bronce, un niño recién nacido podía esperar vivir sólo unos dieciocho años por la terrible mortalidad de bebés y niños. Por supuesto esta cifra es una media, había personas que superaban esa edad. Pero, con todo, si usted hoy se siente mayor con sesenta años, puede pensar que alcanzar esta franja de edad en los tiempos antiguos era comparable a la rareza actual de centenarios. Sólo en tiempos de los romanos la esperanza de vida empezó a incrementarse. 
El siglo XX, en cambio, fue excepcional. El aumento de la esperanza de vida que se produjo en se periodo (un 50%) es equivalente al que tuvo lugar desde la edad de hierro… ¡hasta el 1900! Fíjense como han cambiado las cosas: en 1900, las causas de muerte más importante en los países desarrollados eran: tuberculosis, neumonía, diarrea y otras enfermedades infecciosas. En la actualidad, la mayoría de ellas han dejado de ser un peligro. En 1900 el 75% de la población de EE.UU. moría antes de alcanzar los 75 años. Hoy en día la proporción se ha invertido.
El colectivo de los centenarios sigue en ascenso. Según el censo de los EE.UU., la franja de edad de población de 100 años o más crecerá entre 2005 y 2050 un 746%. Con este ritmo, habrá en ese país más de un millón de centenarios para el 2080. En España hay unos 10.000 y también son el rango de población que más crece, un 6% anual. En el 2009 un estudio llevado a cabo por el profesor Kaare Christensen, del Centro de Investigaciones del Envejecimiento de la Universidad del Sur de Dinamarca publicado en la revista The Lancet sacudió al mundo científico. El grupo de investigadores aseguraba que si el ritmo de aumento de la esperanza de vida en los países desarrollados en los últimos dos siglos continuara a lo largo del siglo XXI, la mitad de los bebés nacidos en estos países a partir del 2000 celebrarán su cumpleaños número 100. Christensen recuerda que la esperanza al nacer ha subido de forma lineal e ininterrumpida durante los últimos 165 años y todo apunta a que no parará.
Roland Moreau, médico y biofísico autor del libro La inmortalidad para mañana, afirma que “en el año 2027 la práctica totalidad de los nacidos ese año alcanzarán los 100 años”. ¿Son previsiones realistas? José Viña, doctor y catedrático de la Universitat de València que participa en el grupo español para el estudio de los centenarios, cree que sí. “También al principio del siglo XX la gente creía que la física se acabaría. Es plausible que nos aproximemos a la esperanza de 100 años. No es una aspiración descabellada, ni mucho menos”.
Pero también hay quien es escéptico. Paola Sebastiani, profesora de bioestadística en la Universidad de Boston recuerda que “en el 2000 había en EE.UU. un centenario cada 5.500 personas. Diez años después, la proporción sigue siendo la misma. Es demasiado pronto para definirlo como tendencia. Ahora la esperanza de vida sólo crece en las clases altas, mientras que en las bajas ha vuelto a disminuir, esencialmente porque las mujeres fuman más”. De la misma manera, Leonard Hayflick, autor del libro de referencia Cómo y por qué envejecemos (Herder) estima que incluso si el cáncer se curara mañana, sólo se añadirían tres años a la esperanza de vida de un recién nacido. Y si se encontrara un remedio para los problemas cardiovasculares, se alargaría 14 años. “Pero incluso si fuéramos capaces de prevenir todas las causas de muerte existentes, el aumento que supondría en la esperanza de vida no se acercaría al incremento de 25 años que se produjo desde el pasado cambio de siglo. El tiempo de un incremento rápido en esperanza de vida en los países desarrollados ha terminado”, escribe.
En todo caso hay que preguntarse si existe un límite biológico. Hayflick recuerda que “no hay pruebas de que la duración máxima de la vida sea distinta de lo que era hace cien mil años. Es decir, que se sitúa en torno a los 115 años. La probabilidad de que vivamos hasta los cien años ha aumentado, pero para que crezca realmente la longevidad se deberían alterar los procesos de envejecimiento. Y dicho incremento sería imperceptible a lo largo de varios milenios”. En la actualidad podemos aspirar a vivir dos tercios del máximo de la vida humana. Pero para ir más allá… Juan Martínez Hernández, uno de los impulsores de Renace, Registro Nacional de Centenarios de España, que nace bajo el auspicio de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG), matiza. “La progresión de al esperanza de vida es incuestionable. Y 120 es un límite puramente estadístico. Digamos que la posibilidad de llegar a esta edad es casi cero”.
Cuando hablamos de supercentenarios, nos referimos a los que superan los 110 años. De acuerdo con el Instituto Max Planck de Rostock, en Alemania, sólo 19 personas han alcanzado esa edad desde 1900 (de los cuáles únicamente dos han sido hombres). El récord pertenece a Jeanne Calment, que murió el 4 de agosto de 1997 a los 122 años. “Si el número de seres humanos que han vivido a lo largo de la historia se cifra en 110.000 millones de personas, es significativo que tan sólo una persona haya alcanzado los 120 años. Por lo tanto, la frontera de los 115 años constituye una auténtica barrera en la biología del ser humano”, señala un estudio del profesor de la Universidad Carlos III de Madrid José Miguel Rodríguez Pardo del Castillo para la Fundación Map­fre (El riesgo de longevidad en las personas centenarias). Además, tener en cuenta que pocas partidas de nacimiento de personas que afirman tener más de 115 años pueden aceptarse como auténticas. La mayoría de ellas no fueron un requisito legal en muchos estados hasta bien entrado el siglo XX.
¿Por qué ciertas personas alcanzan y hasta superan los 100 años y otras no? No hay una respuesta clara. Lo que sí se ha detectado es que los que sobreviven más tienen un estado de salud que en muchos puntos es similar a personas una década más jóvenes. Se ha comprobado que son resistentes al cáncer: no desarrollan esta enfermedad. “Una de las características de este colectivo es la llamada compresión de la morbilidad. Es decir, que viven con buena salud durante un tiempo largo y sólo se enferman hacia el final. De hecho, el porcentaje de los centenarios que enferman de cáncer es más bajo que el de los de setenta años. Y esquivan durante décadas la demencia y los problemas cardíacos”, explica Paola Sebastiani. Por ejemplo, según el Journal of Health and Welfare Statistic, en la isla de Okinawa, en Japón, hay 61 centenarios por 100.000 habitantes. Viven en perfecto estado de salud toda la vida y, de golpe, una acumulación de enfermedades les mata muy rápido.
Parece ser que los centenarios envejecen más lentamente. Reinald Pamplona, catedrático de Biofisiología en la Universitat de Lleida, asegura que “son seres excepcionales porque tienen un índice de resistencia a la oxidación. Los organismos celulares consumen oxígeno y de alguna manera, producen residuos. Pues bien, hay personas que, de alguna manera, son más eficientes. Funcionan mejor. Este colectivo tiene un metabolismo diferente”, explica. De la misma manera, el diseño biológico de las mujeres explicaría porque ellas sobreviven más años. “Hasta que no les llegue la menopausia ellas presentan una cierta resistencia a las patologías. Su declive empieza más tarde”, añade este experto.
Las explicaciones sobre el secreto de los centenarios siempre se fundamentan en dos pilares: el estilo de vida y los genes. Los que creen que el peso de las condiciones ambientales es decisivo, hacen hincapié en varios factores, como la ausencia de contaminación, el ejercicio físico y la alimentación. “Hemos hecho estudios en los que cambios de estilos de vida pueden alargar hasta 14 años la esperanza de vida y así podremos pasar de los 75 hasta los 90 años. ¿Cómo? Ingerir cuatro piezas de fruta, hacer ejercicio, no fumar y tomar un vasito de vino”, señala José Viña. Parece haber consenso en este sentido, que comer poco (o no tanto) nos alargará la vida.
Por ejemplo, Matthew Piper, del Instituto de Salud y Envejecimiento de la Universidad de Londres, ha demostrado que si se reduce la dieta de una rata en un 40%, vivirá entre un 20% o 30% más. “La restricción dietética es capaz de reducir la producción mitocondrial de radicales libres. Y hay una clara relación entre la producción de radicales libres y la longevidad máxima”, dice Pamplona. Este académico cita el ejemplo de la isla de Okinawa: “Allí no comen nunca hasta saciarse. Ingieren pocas proteínas y mucha verdura y pescado. La restricción calórica produce efectos, porque se cambia el metabolismo. Y al final el organismo se oxida menos”. “Estas personas simplemente regulan mejor su expresión genética. Es decir, que frenan suavemente y aceleran con moderación”, subraya José Viña.
La ausencia de estrés también es fundamental. Una macroinvestigación (Longevity Project), que abarca un horizonte de 80 años, ha constatado que los divorciados tienen una esperanza de vida más corta que los casados. La convivencia parece sentar bien al organismo, así como las relaciones sociales. En Okinawa, la mayoría de los ultracentenarios disfrutan de un tejido de protección muy fuerte: tienen una gran consideración por parte de los habitantes. Y está comprobado que la liberación de endorfinas que se produce en estos casos promueve el bienestar y fortalece el sistema inmunológico. Ramon Bayés, catedrático de Psicología de la Universitat Autónoma de Barcelona (82 años) y autor de varios libros, explica que una actitud psicológica positiva alarga la vida. Para ello, en primer lugar, “hay que aceptar las limitaciones que nos impone progresivamente la naturaleza e intentar vivir el presente tan plenamente como nos sea posible; la vida no es agua estancada, es cambio. Hay que encontrarle un sentido y tratar de mantenerse apasionados, ilusionados, generosos, compasivos, hasta el final. Oliver Wendell Holmes, médico y poeta del siglo XIX, decía que ‘los hombres no dejan de jugar porque se hagan viejos; se hacen viejos porque dejan de jugar’”.
En cambio, los que defienden la preponderancia de los genes en la longevidad se basan en un hecho bastante común en otras especies de la naturaleza: la supervivencia del más fuerte. El organismo es el que manda y poco más se puede hacer. Aquí el estudio de referencia es del profesor Nil Barzai, del Instituto de Investigación del Envejecimiento de la Universidad de Yeshiva en Nueva York. Se comparó el estilo de vida de 477 personas, todos judíos asquenazíes (un grupo genéticamente uniforme) de entre 95 y 112 años, con otros 3.000 individuos de población general nacidos en la misma época. Los resultados mostraron que aquellos que han logrado una vida excepcionalmente larga comían tan mal, hacían tan poco ejercicio, consumían tanto alcohol y tabaco y tenían tanto sobrepeso como aquellos que se habían muerto hacía mucho tiempo. Parecería que portarse mal, si uno tiene una base genética favorable, no sería incompatible con vivir muchos años.
En cambio, no está claro que estos genes se puedan transmitir. Si alguien tiene un padre que vivió 100 años, tendrá muchos puntos para llegar a la misma edad. Pero también hay muchos centenarios sin antecedentes familiares. En todo caso, Paola Sebastiani cree que en un futuro se podrían producir fármacos capaces de reproducir ciertos compuestos metabólicos imputables a estos genes, para que el resto de la población también pueda alargar su vida.
Ahora bien, si cada vez más personas empiezan a superar el umbral del siglo, es evidente que la sociedad tendrá que reorganizarse. Según Hayflick, un mundo en que se hubieran eliminado las principales causas de muerte costaría al sistema, debido a la gran presencia de ancianos, hasta 50 veces el coste anual del actual esfuerzo público por curar estas enfermedades! Pero no sólo es el aspecto económico. Con una pequeña armada de centenarios en el horizonte, todo va a cambiar. “¿Acaso puede alguien pensar que el envejecimiento va a afectar sólo a las dificultades de financiación de los gastos de las jubilaciones y de la sanidad, sin repercutir en la influencia, y en la ética misma, de Europa?”, se preguntaba Jean Claude Chesnais, director del Instituto Nacional de Estudios Demográficos de París.
¿Es deseable vivir tanto? “Hay que tener en cuenta que el aumento de la esperanza de vida siempre ha sido acompañado de los progresos sociales”, hace notar Juan Martínez Hernández. “Tras la caída de la URSS, durante una década hubo un caos en los antiguos países del pacto de Varsovia, y la esperanza de vida bajó. Hasta reaparecieron viejas enfermedades”, dice. “Podríamos con intervenciones médicas tal vez forzar la máquina para que los mayores lleguen a los 100, pero en malas condiciones. Tampoco se trata de suministrar medicamentos en exceso. Hay que ser prudente con los ancianos y los mayores. Si son felices y tienen vida próspera y productiva, bien. Pero aumentar la esperanza de vida no tiene que ser un fin en sí mismo”, reflexiona Hernández.
Según el profesor Pamplona, “si las cosas van como deberían, los 80 años del futuro serán como los 60 de hoy”. Para ello, subraya Ramon Bayés, “estos ancianos deberán encontrar y desarrollar una actividad –da igual que sea escribir, meditar, pintar, cultivar un huerto, observar nubes, andar, coleccionar postales, tocar un instrumento, acompañar a alguien, etcétera- en la que, mientras la hacemos, no sintamos el paso del tiempo y que, una vez realizada, nos descubramos satisfechos”. Kaare Christensen coincide y trata de imaginarse esta futura sociedad de centenarios: “Yo creo que si el siglo XX fue el siglo de la redistribución de la renta, el siglo XXI puede ser el siglo de la redistribución del trabajo entre distintas clases de población y a lo largo de distintas las edades de la vida. Los individuos podrán combinar trabajo, educación, placer y crianza de los hijos en distintos grados y en diferentes etapas vitales”. 100 años, se dice pronto.


Leer más: http://www.lavanguardia.com/estilos-de-vida/20130503/54373057414/vivir-100-anos.html#ixzz2tYkkLtZn

jueves, 13 de febrero de 2014

CONFERENCIA NUEVO PARADIGMA EN LA MEDIDA DE SUPERVIVENCIA HUMANA


I JORNADAS DE INVESTIGACIÓN ACTUARIAL ICEA-UC3M


El próximo 7 de marzo se celebrarán en las salas de formación de ICEA las primeras Jornadas de Investigación actuarial ICEA -UC3M.


En dichas Jornadas, se darán a conocer el contenido de las Tesis Fin de Master de Ciencias Actuariales y Financieras de la Universidad Carlos III de Madrid.

El programa está disponible en :

http://www.icea.es/es-es/formacion/jornadas/Jornadas%20y%20Eventos/2014/I-Jornadas-Investigacion-Actuarial.aspx?tab=1

lunes, 27 de enero de 2014

Longevidad y estado civil


 Artículo que he Publicado en el diario Teinteresa.es el día 27 de enero de 2013


http://www.teinteresa.es

Son numerosos los estudios que han demostrado la relación directa entre el estado civil y las tasas de longevidad. Comenzaremos con un  informe reciente de la  Universidad de Louisville (EEUU)  publicado en el  'Journal of Health and Social Behavior's  que  concluyó que las posibilidades de fallecer a lo largo de toda la vida son un 32% más elevadas para los varones solteros en comparación con los que conviven en pareja. Una cifra que es del 23%, en el caso de las mujeres.
 Otro estudio, en este caso de la Universidad de Harvard en los Estados Unidos realizado entre los años 2004 y 2008 concluyó  que el apoyo social de los cónyuges impulsa una mejora de la supervivencia. El estudio determinó que los pacientes no casados o viudos presentaban un 17% más de probabilidad de desarrollar metástasis que el paciente casado y aun más, tenían un 53% menos de probabilidad de recibir el tratamiento adecuado.

En cuanto a los efectos relacionados con el estado civil son diferentes según el sexo y así en los hombres se producen cambios más acusados que en las mujeres por el cambio del estilo de vida que ocurre cuando el estado civil se modifica.

La importancia del estado civil en la longevidad se considera como un factor de valoración de un seguro de renta vitalicia en determinados mercados del seguro y así la diferencia de renta que percibe el cliente puede ser significativa según sea casado o soltero.

Relacionado con la influencia del estado civil en la longevidad, se encuentra  el síndrome lonley heart –corazón roto- que  se considera como un factor de riesgo de mortalidad, así lo confirman  investigadores del  hospital Johns Hopkins que han descubierto que el estrés emocional repentino puede provocar debilidad muscular cardíaca severa pero reversible que imita un ataque al corazón clásico.


viernes, 20 de diciembre de 2013

ACTUARIO, PROFESIÓN DE FUTURO

 ( publicado en Revista Actuarios diciembre 2013)

En un artículo reciente de la revista The Week, se han identificado las seis profesiones más rentables en el futuro,  su autor Frey, ha incluido  el ejercicio profesional de actuario como una  de las de mayor demanda y mejores beneficios de futuro.
Define al actuario como aquel profesional que a través de la estadística y las matemáticas analiza las consecuencias financieras del riesgo para las compañías de seguros, los bancos, las consultorías y el gobierno. Pero además, las habilidades del actuario le permitirán intervenir en direcciones diferentes, como la de la industria de la salud. Aportando datos oficiales el autor estima que en los próximos siete años  el empleo crecerá en un 27% y  cifra en 87.650 $ el salario medio del actuario.
La potencialidad de la  profesión actuarial debemos contextualizarla en las habilidades reconocidas al actuario, estas pasan como dice el citado artículo por sus profundos conocimientos de la matemática y estadística actuarial. En efecto, estas materias son las disciplinas troncales de esta profesión y así los estudios de Máster en ciencias actuariales están reforzando estas materias en detrimento de otras más generalistas. Un colega de profesión de México me decía hace tan solo unos días, que en su universidad, la prestigiosa  UNAM, acaban de rediseñar el plan de estudio en esta línea y  así mismo las recientes modificaciones de facultades de ciencias actuariales anglosajonas  están reforzando las materias de programación actuarial.
Otros son los motivos por los cuales la profesión de actuario ha sido calificada con la más valorada en los Estados Unidos según el ranking  del portal de empleo CareerCast.com, del que ya se hizo eco la prensa española en abril de 2013. Por detrás de los actuarios se sitúan ingeniero biomédico y de software, o planificadores financieros, optometristas y analistas de sistemas. Los estudiantes encuestados y la población en general identifican la profesión actuarial como la más apreciada  tanto por su contenido laboral  por su alta remuneración, bajo estrés, saludable ambiente de trabajo y mínimo esfuerzo físico. Los medios de comunicación al hilo de esta noticia completaron esta información con las horas de trabajo semanales que sitúan en 40 horas y su primer salario en 25.000 euros. Este escenario tan prometedor para las nuevas generaciones de actuarios tal vez debería ser contrastado con la opinión personal de los profesionales con experiencia acreditada.
En la sesión inaugural de la nueva promoción del Máster en Ciencias Actuariales y Financieras de la UC3M del pasado mes de septiembre, tuve la oportunidad de exponer a los nuevos alumnos la función actuarial  y las competencias demandas por la industria.
Para  conocer los perfiles profesionales  que se requieren por el sector asegurador, analicé las ofertas de trabajo para actuarios que han llegado a los miembros del Instituto de Actuarios Españoles  durante los seis primeros del año 2013. Los datos son elocuentes y nos indican como se están abriendo los campos  de actuación del actuario y las competencias que se demandan. También nos reflejan que el perfil tradicional de actuario que se encargaba tan solo del pricing o del cálculo de reservas está cambiando y se  está diversificando.
Veamos algunos de las conclusiones del análisis de los perfiles demandados.
En un 36% de las ofertas de trabajo se especifica el origen de la titulación previa al actuario, y en estos casos el 60% de las ofertas se valoraba que el candidato fuera licenciado en matemáticas o  estadística.
Los conocimientos requeridos en las ofertas son (  % de veces que se citan)
Solvencia……………..……38
Reservas…..……………… 35
Pricing……………………...35
             E. Value……………....…..16
            ALM………………………11
             Valorac de carteras…..........11
             Valorac. Estocásticas .........   8
              Financieros……………….. 8
              Capital económico…..........  8
Y si analizamos el destino departamental de su función (cifras en %) vemos que la tradicional Área Técnica, ocupación tradicional de los actuarios, se amplía con otras funciones dentro de las entidades de seguros.
       Técnica……………………… 64
       Solvencia……………………   1
       Valor Cia……………………  13
        Financiero………………..  ...  7
       Inversiones………………....     2
Un último dato en relación con el perfil actuarial es el del conocimiento de herramientas informáticas aplicables al cálculo actuarial  se requieren en un 50% de las ofertas de trabajo.
La función actuarial, que  el mercado de trabajo esta reconociendo como la profesión más valorada, debe potenciar su perfil más cuantitativo y de esta manera, el actuario experto en modelos estadísticos más avanzados será el que el mercado reconozca como experto en modelar riesgos complejos. Y veremos  cómo otras industrias diferentes a seguros, pensiones y consultoría demandarán sus habilidades; la banca para sus áreas de riesgos, la industria en general para sus áreas de modelización de comportamiento de clientes, propensión de compra, fraude, optimización de precios o perfiles sociales serán áreas en las que el actuario desarrollará su profesión.
Comparto la  visión prospectiva que nos aportaba el artículo de The Week en el veía demanda de actuarios en la industria de la  medicina, de hecho los modelos bioactuariales que tratan  de medir la morbi-mortalidad desde las herramientas que aportan la ciencia biomédica y actuarial, están llamados a ocupar un papel  central en la medicina del futuro que es la preventiva o predictiva.
Y aquí entramos en un terreno de reflexión, el actuario, tal y como se definió en el Congreso Mundial de Actuarios celebrado en Madrid en los años 50 del siglo pasado, como experto en medir las consecuencias económicas de un evento medido en términos de probabilidad, necesita por tanto el actuario en sentido estricto  contingencia y economía. Podemos llegar a ver como se requieren actuarios expertos en modelos cuantitativos complejos que desarrollen su labor en sectores que no precisen de alguno de los elementos esenciales para ser considerado como riesgo actuarial.
El futuro del actuario no puede ser más prometedor, al abrirse  su ámbito de actuación fuera del  sector más habitual como es el asegurador y de pensiones. Para poder responder adecuadamente a esta excelente valoración que el mercado reconoce al actuario, este  debe reforzar sus  habilidades cuantitativas bajo herramientas de programación estadística avanzada y posteriormente iniciar su necesaria especialización que ya no será la tradicional de vida, no vida.


José Miguel Rodríguez-Pardo del Castillo.


viernes, 22 de noviembre de 2013

domingo, 3 de noviembre de 2013

Análisis predictivos (genéticos y no genéticos) y contratos de seguros

Seminario
Análisis predictivos (genéticos y no genéticos) y contratos de seguros
Organizado por:
Cátedra Interuniversitaria Diputación Foral de Bizkaia de Derecho y Genoma Humano
Universidad de Deusto—Universidad del País Vasco /EHU.
19 de noviembre
Universidad de Deusto

9.30-10.00 Inauguración
Prof. Dr. Carlos María Romeo Casabona
Catedrático de Derecho Penal de la Universidad del País Vasco/EHU y Director de la Cátedra Interuniversitaria de Derecho y Genoma Humano, Bilbao.

10.00-11.00 Primera Sesión
Moderador
José Manuel Martín Osante
Profesor Titular de Derecho Mercantil y Vicedecano de la Facultad de Derecho de la UPV-EHU, Bilbao.
10.00-10.30 Los retos de la medicina predictiva, personalizada y preventiva
Dr. Antonio López Farré
Unidad Investigación Cardiovascular
Servicio de Cardiología Instituto Cardiovascular Hospital Clínico San Carlos, Madrid
10.30-11.15 La selección de riesgos en los seguros de vida y salud
Prof. Dr. José Miguel Rodríguez Pardo y Dra. Ana Luisa Villanueva Alonso
Ex Director General BBVA-Seguros, Madrid. Profesor de la Universidad Carlos III
Directora Médica Vida, Salud & Accidentes. Mapfre Re


11.15-11.45 Pausa

11.45-13.30 Segunda Sesión

Moderadora
Prof. Dra. Inmaculada Herbosa Martínez
Profesora Titular de Derecho Civil y Vicedecana de Ordenación Académica de la Universidad de Deusto.
11.45-12.15 Genetic Information and insurance contract: comparative legal framework
Prof. Dr. Jürgen Simon
Universität Lüneburg, Lüneburg, Germany

12.15-13.00 Particularidades de la recogida y la cesión de datos relativos a la salud en el ámbito asegurador
Prof. Dra. Susana Álvarez González
Profesora de Filosofía del Derecho, Universidad de Vigo, Galicia.
13.00-13.30 Debate

15.30-18.00 Tercera Sesión
Moderadora
Prof. Dra. Aitziber Emaldi Cirión
Profesora de Derecho Constitucional de la Universidad de Deusto, Bilbao.
15.30-16:00 Información genética y contrato de seguro: Panorama español y comparado
Prof. Dra. María José Morillas Jarillo
Catedrática de Derecho Mercantil, Universidad Carlos III, Madrid.
16.00-16.30 Implicaciones ético-jurídicas de la obtención y utilización de resultados de pruebas predictivas (genéticas y no genéticas) en la contratación de seguros
Dra. María Jorqui Azofra
Investigadora Postdoctoral de la Universidad de Deusto en la Cátedra Interuniversitaria de Derecho y Genoma Humano, Bilbao.
16.30-17.00 Pausa
17.00-17.30 Propuestas de regulación del Consejo de Europa/Regulation proposals from the Council of Europe
Sr. D. Carlos de Sola
Director del Departamento de Salud y Bioética del Consejo de Europa, Estrasburgo, Francia.
17.30-18.00 Debate
18.00 Clausura

viernes, 25 de octubre de 2013

El reloj biológico del envejecimiento.

Todo el mundo envejece, pero los científicos no saben realmente por qué ocurre. Investigadores estadounidenses han descubierto una especie de«reloj biológico» enclavado en nuestro genoma que puede arrojar luz sobre por qué envejecen nuestro cuerpo y cómo podemos detener el proceso. Los hallazgos también podrían ofrecer información valiosa sobre el cáncer y la investigación con células madre.
Según los miembros del equipo, de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), su investigación, publicada en la revista Genome Biology, es la primera que calibra con seguridad la edad de diferentes órganos, tejios y células humans. De forma inesperada, este reloj ha demostrado que si bien muchos tejidos sanos envejecen al mismo ritmo que el cuerpo en su conjunto, algunos lo hacen más rápido o más lentamente. Por ejemplo, el tejido mamario de una mujer envejece más rápidamente que el resto del cuerpo.
«Para luchar contra el envejecimiento, en primer lugar hay que encontrar una forma objetiva de medirlo. Localizar el conjunto de biomarcadores que marcan el tiempo en todo el cuerpo ha sido un desafío de cuatro años», explica Steve Horvath, profesor de genética humana en UCLA. «Mi meta en la invención de este reloj es ayudar a los científicos a mejorar su comprensión de lo que acelera y ralentiza el proceso de envejecimiento humano». Del mismo modo, «sería muy emocionante desarrollar intervenciones terapéuticas para reajustar el reloj y con optimismo mantenernos jóvenes», prosigue.
Para su análisis, Horvath evaluó el ADN de casi 8.000 muestras de 51 tipos de tejido y células del cuerpo, pero en particular observó cómo lametilación, un proceso natural que modifica químicamente el ADN, varía con la edad.

Las mamas envejecen antes

El reloj biológico se acelera en los primeros años de vida hasta los 20 años, luego reduce su velocidad y mantiene un ritmo continuo, según la investigación, que indica que aún se desconoce si los cambios en el ADN causan el envejecimiento. «El desarrollo del pelo gris es una marca de envejecimiento, pero nadie podría decir si causa envejecimiento», agrega Harvath.
Este reloj biológico ha revelado resultados particulares, pues las pruebas de los tejidos sanos del corazón muestran que su edad biológica es de unos nueve años más joven de lo pensado, mientras que los tejidos mamarios femeninos envejecen más rápido que el resto del cuerpo.
«Los tejidos mamarios femeninos, incluso los sanos, parecen más viejos que otros del cuerpo humano. Esto es interesante teniendo en cuenta que el cáncer de mama es el cáncer más corriente en las mujeres. Además, la edad es uno de los factores de riesgo del cáncer, de modo que este tipo de resultados podrían explicar por qué el cáncer de mama es tan corriente», añade Horvath.

miércoles, 23 de octubre de 2013

Lectura TFM en Master Ciencias Actuariales UC3M




En el Campus de Colmenarejo de la UC3M se celebró ayer la lectura de las TFM del Master de Ciencias Actuariales y Financieras , los temas tratados fueron los siguientes:

- El Seguro de Enfermedad Grave: Modelización Actuarial y su aplicación al mercado español. Aplicación práctica del modelo de Dash& Grinshaw.

-Principios de equidad actuarial en relación con la normativa de no discriminación.

-Análisis de supervivencia para datos incompletos. Implementación en VBA-Excel.

-Modelo de sostenibilidad actuarial del sistema público de pensiones.

-Graduación del riesgo de tendencia de longevidad. Modelización práctica según la metodología del INE y CMI.

-Modelos Predcitivos para la suscripción de Seguros de Vida y Estimación del Riesgo de Mortalidad,utilizando Modelos Lineales Generalizados.

-Análisis Actuarial y Financiero de los seguros Variable Annuities. Modelización estocástica en VBA.

-Cálculo de la Distribución de Pérdidas Agregadas mediante la Transformada Rápida de Fourier y aplicación de Cópulas para modelar la Agregación de Riesgos.

-Modelos predictivos aplicados al seguro de salud. Desarrollo práctico mediante modelos GLM.

- Análisis de la longevidad para la población española bajo el método Kannsito-Thatcher.

-Diferencias finitas de modelos de difusión en finanzas. Opciones europeas.

-ORSA: Marco teórico y caso práctico.Aplicación para los riesgos de caída de cartera y fraude externo.

-Inmunización financiera aplicada al seguro de vida.Aplicación práctica de estrategias de inmunización.

-Seguro de Protección de Pagos.Riesgo de Vida y No Vida asociados a productos financieros.