viernes, 2 de mayo de 2014

Enfermedades hereditarias y seguros de vida.

Interesante artículo ,publicado en el diario  La nueva España, en la dirección web

http://www.lne.es/vida-y-estilo/salud/2014/05/01/enfermedades-hereditarias/1578984.html

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Las compañías de seguros tienen cada vez más interés en el examen genético del contratante para calcular riesgos

01.05.2014 | 16:50
El acceso a la información genética es cada vez más fácil.
El acceso a la información genética es cada vez más fácil. 
La estadística, como disciplina matemática, es relativamente reciente. Se desarrolló en XVII a preguntas sobre probabilidades en juegos de azar y pronto se aplicó a los seguros: en cuánto asegurar un cargamento marítimo. Para asegurar la vida, las compañías se dieron cuenta de que lo más importante era la edad del contratante. Así nacen los métodos actuariales de cálculo de expectativas de vida. Pero pronto los seguros aprendieron a afinar el riesgo mediante la inclusión en el cálculo de otros factores. Porquea lo largo del siglo XX se ha ido acumulando conocimiento cada vez más preciso sobre los efectos de ciertas exposiciones: tabaco, alcohol, peso, tensión arterial, colesterol, glucemia... entre otras.
La filosofía de un seguro es bien simple: hay un riesgo, una probabilidad de que algo ocurra, pero nadie sabe a quién le va a tocar ni cuándo. Un grupo de personas que sufren el riesgo deciden pagar por adelantado una cierta cantidad, de manera que si en uno de ellos se verifica esa probabilidad se compensan las pérdidas sufridas con el dinero de todos. A la hora de pagar la cuota, uno desea conjurarse con personas con un riesgo semejante. Por ejemplo, si se contrata un seguro por el que se recibe una cantidad por muerte prematura o invalidez, y en el grupo el 30% es fumador, el riesgo medio de grupo será más alto que si nadie fumara. La consecuencia es que habrá más víctimas, por tanto todos tienen que pagar más para afrontar esas situaciones: el 70% no fumador tiene que pagar en parte el exceso de riesgo de los fumadores. En seguros de vida, que no de salud, lo lógico es que sean sólo estos últimos los que paguen más. Y así se hace con el acuerdo de todos. Cuánto hacen pagar de más al fumador, al obeso o al hipertenso, dependerá de los cálculos que haga la compañía de seguros. El contratante rellena un cuestionario en el que declara sus riesgos y puede tener que someterse a un examen médico. Basado en ello la compañía le propone una póliza de vida que en principio no puede modificar porque se descubra otro riesgo que no se conocía.
La cuestión que se debate es si además de esos marcadores de salud como la edad, tabaco, colesterol, se deberían incluir los riesgos con los que uno nace: los genéticos. En muchos países está prohibido. Interesa preguntarse por qué. Porque el acceso a la información genética es cada vez más fácil y barata. De manera aparentemente contradictoria, ahora es correcto ajustar el riesgo por la historia familiar: si una mujer tiene la mala suerte de que su madre y su hermana hayan sufrido un cáncer de mama, la compañía puede poner una cuota más alta. Pero no le puede exigir que se haga un test para saber si alberga esas temibles mutaciones que se denominan BRCA iniciales de breast cancer. No quiere decir que vaya a sufrir el cáncer, pero casi la mitad lo tendrá frente a un 10% de la población general. Más determinante es la presencia del gen que produce la Corea de Huntington o el Insomnio Familiar Fatal, por mencionar sólo dos. Se heredan y aunque no todos los hijos tienen ese gen, el que lo tiene no se libra de la enfermedad: ¿debería pagar más por ese infortunio? Es una pregunta sobre la que debaten especialistas en ética y seguros.
Hay 14.000 tests genéticos y más de 4.000 enfermedades o trastornos en el registro de EE UUdenominado National Institute of Health´s Genetic Testing Registry. La mayoría son asociaciones complejas, basadas en la coincidencia de muchos genes, más bien, formas de presentarse esos genes. Uno puede entretenerse en ver qué test puede hacerse para calcular sus riesgos en la página https://www.ncbi.nlm.nih.gov/gtr/
Imaginemos que se ha hecho sus test para algunas enfermedades que se predicen relativamente bien, son pocas, y que desgraciadamente sus genes son favorables al acontecimiento. Además de pasar un mal rato, decide callarse e ir a contratar un seguro para dejar lo mejor posible a sus deudos. Como no le pueden preguntar si tiene ese conocimiento, no está engañando pero se plantea un dilema moral.
La mayoría de las enfermedades con una dependencia genética tienen mucha más dependencia del medio. Pocos genes, como el de la Corea de Huntington, determinan inevitablemente la enfermedad e incluso en esos casos se puede retrasar su ejecución en un medio favorable. Supongamos que se identifica el gen o conjunto de ellos que confieren resistencia al cáncer de pulmón en fumadores. Pero no impide que sufra un infarto de miocardio o una bronquitis crónica o incluso otro cáncer. Más vale no fumar. Y si tuviera los genes que facilitan el cáncer por el tabaco, pues también es mejor no fumar.
Hay mucho y lógico interés en el examen genético para calcular riesgos, pero yo creo que excepto en raros casos, el conocimiento es todavía incompleto y puede no ser beneficioso.

jueves, 24 de abril de 2014

Webinar “Genética y seguros: suscripción predictiva de riesgos personales”



El próximo 13 de Mayo, a las 15.30 h (CEST) te invitamos al webinar “Genética y seguros: suscripción predictiva de riesgos personales“, cuyo objeto es analizar la finalidad de los avances genéticos y su incidencia en los seguros. Entre los temas que se abordarán se encuentran los retos a los que se enfrenta la medicina predictiva, la selección de riesgos en los seguros de vida y salud y las implicaciones ético-jurídicas de la obtención y la utilización de resultados de pruebas predictivas en la contratación de seguros.
Como siempre, contaremos con un grupo de trabajo de expertos en la materia:
  • Antonio López Farré, Hospital Clínico San Carlos.
  • José Miguel Rodríguez-Pardo del Castillo, Universidad Carlos III Madrid.
  • Ana Villanueva Alonso, MAPFRE Reaseguros.
formulario_inscripcion_webinar_genetica_seguro
Para poder seguir el webinar, tu ordenador deberá cumplir estos requisitos y disponer de auriculares o altavoces.
La grabación del mismo quedará archivada en la sección multimedia de RED CUMES y en el Canal Youtube FUNDACION MAPFRE.

ACTUARIOS QUANTS


Dentro de las posibles especialidades profesionales que puede desarrollar un actuario, la que tiene sin duda mayor futuro será la de lo que podemos denominar Actuarios Quants. Este perfil se caracteriza por ser experto en las técnicas estadísticas y manejo de aplicaciones más avanzadas encaminadas a medir con precisión el riesgo.

Si en las  mesas de tesorería de los bancos un  10% de sus miembros lo componen matemáticos, físicos e ingenieros que modelan productos derivados, de igual modo en las entidades donde se precise la presencia de actuarios, un pequeño porcentaje de ellos serán los que ocupen estas posiciones de alta especialización técnica y que el mercado reconocerá  su perfil diferencial.

Este perfil cuantitativo ya es demanando específicamente en países con gran tradición actuarial , así en ofertas de trabajo lo denominan  quantitative actuarial ,Quant Modeling ......


Hoy por hoy pocos o muy pocos actuarios pueden ser cualificados como Quants. Requiere formación técnica   específica  adicional a las competencias básicas del actuario, experiencia real en la construcción de modelos actuariales avanzados y capacidad alta de programación .Por ello, poseer esta certificación Actuario Quant será muy valorada en el mercado financiero y asegurador y de hecho compartirá espacio profesional con los especialistas de cuantitativos de finanzas. 

Y además deberá demostrar que mantiene actualizados sus competencias de manera permanente y solo de esta manera podrá afrontar cualquier problema técnico al que se enfrente con las últimas técnicas actuariales disponibles. Por todo lo anterior, acceder y mantener esta calificación de élite actuarial será un atributo profesional que estará reservados a una minoría.


En un futuro próximo veremos en las ofertas de trabajo de actuarios que se demanda este perfil diferencial de alta especialización  y que tendrá una mayor retribución y preferencia sobre el actuario generalista. 

23 de abril de 2014.
José Miguel Rodríguez-Pardo

viernes, 11 de abril de 2014

¿SERÁN SUFICIENTES LAS PENSIONES PÚBLICAS PARA FINANCIAR NUESTRA VEJEZ?




El continuado aumento de la esperanza de vida en los países desarrollados y su incierta evolución futura, plantea el gran retoal ciudadano de cómo planificar su ahorro para mantener un adecuado nivel de vida en su vejez.
Por Fernando Ariza Rodríguez. Área de Solvencia de Mutualidad de la Abogacía.

“Nadie es tan viejo que no pueda vivir un añomás, ni tan mozo que hoy no pudiese morir”
Fernando de Rojas(1465-1541)

El Problema
El fenómeno del envejecimiento de la población en España, con la consiguiente inversión de la pirámide poblacional, ha provocado un desequilibrio en el sistema público de pensiones que ha desembocado en una profunda reformadel mismopara así garantizar su solvencia en el largo plazo.Para ello, el Estado introduce el llamado factor de sostenibilidad, que corrige cualquiera de estos desequilibrios financieros e intergeneracionales. La consecuencia más inmediata es que los ingresos de los jubilados tienden a decrecer, al no poder soportar el sistema público de reparto el nivel retributivo tal como hasta ahora estaba concebido.De esta manera, el Estado traslada al ciudadano la exposición financiera al riesgo de longevidad, entendiendo como tal, el riesgo de que las personas vivan más de lo esperado y en consecuencia se expongan a no tener un nivel de ahorro suficiente para financiar su vejez.
Esperanza de vida y límite de la vida humana
Desde los tiempos más remotos, conocer el verdadero límite de la vida ha sido la gran inquietud del ser humano. En este sentido, una pregunta que se hacen a diario los actuarios,demógrafos o biomédicos de todo el mundo es cuánto aumentará en el futuro la esperanza de vida del ser humano, en otras palabras, cuánto tiempo estará recibiendo una persona jubilada su pensión y cuál será el nivel de ahorro individual necesario para complementarla. Para dar solución a esta pregunta existen diversas corrientes de pensamiento, como la del Profesor de Grey, conocido como el “profeta de la longevidad”, el genetista italiano EdoardoBoncinelli, o la bióloga molecular Joanne Nova, que sostienen que “no existe un límite de la vida humana”, y que por tanto "podríamos estar ante la última generación de mortales". De hecho, la Premio Nobel de Medicina en 2009 Elizabeth Blackburn, descubrió que al impulsar la actividad de la telomerasa, enzima encargada de llevar hasta el límite las sucesivas divisiones de las células, éstas quedan protegidas del envejecimiento, y aunque asumiendo el riesgo de que también puedan regenerarse de forma ilimitada las célulascancerosas, abre el debate sobre el límite biológico de la vida humana. Sin embargo, otros afirman que, pese a que los avances de la tecnología biomédica y de la calidad de vida puedan derivar en algunas mejoras excepcionales de la mortalidad, bajo un escenario extremo en el que los accidentes, crímenes y enfermedades infecciosas fueran las únicas causas de fallecimiento,la longevidad humana tendría un límite natural medio en los 95 años de edad.
Pero más allá del debate sobre el límite de la vida humana, lo que sí es irrefutable, es que, desde la segunda mitad del siglo XX, y ligada al desarrollo social y económico, la esperanza de vida en los países desarrollados ha venido aumentando casi dos años por cada década transcurrida.En consecuencia, y por su impacto sobre la calidad de vida de los jubilados, la mejora de la mortalidad necesita ser claramente entendida y cuantificada, no siendo suficiente con conocer cómo ésta ha evolucionadoen el pasado, sinoque debemos estimarcómo evolucionará en el futuro. Para ello, talcomo expone el Doctor en Biomedicina y Economía J.M. Rodríguez-Pardo, deberemos tener en cuenta que la longevidad humana se explica en un 27% por factores genéticos, un 19% por factores medioambientales, un 11% por el sistema sanitario y un 43% por el estilo de vida individual,factor este último que puedellegar a suponer un impacto de hasta 15 años sobre nuestra esperanza de vida. Dicho de otra manera, la dieta, el ejercicio físico o cuánto bebemos o fumamos puede modificar nuestra edad biológica en 15 años respecto de nuestra edad cronológica o de cumpleaños.
Ajustes del factor de sostenibilidad
Estas a priori magníficas noticas sobre nuestras expectativas de vida, plantean sin embargo un futuro incierto en cuanto al ahorro del que vamos a necesitar disponer para mantener en la jubilación un nivel de vida similar al de nuestra etapa laboral, más aún cuando el reciente factor de sostenibilidad de nuestras pensiones propone un ajuste automático en base a los movimientos de la esperanza de vida, que se traducirán en una reducción estimada de nuestras pensiones públicas de en torno al 22% sobre la prestación actual.
Adicionalmente a este “factor de equidad intergeneracional”, se introducen otrosajustes que corregirán nuestra pensión en base al ratio de dependencia, evolución de salarios, IPC o PIB, que en su conjunto estimamos pueden llegar a mermar hasta un 45% las actuales prestaciones públicas de jubilación.
Conclusión
En definitiva, dada la mayor expectativa de supervivencia humana y los consiguientes ajustes correctores sobre la pensión pública, y más allá del debate de si en el futuro el Estado tenderá a financiar las prestaciones con impuestos o a aumentar la edad real de jubilación, es un hecho que el sector público ha comenzado ya a transferir al ciudadano el riesgo de longevidad que hasta ahora asumía. Por tanto, será el propio ciudadano quien, mediante una cultura financiera adecuada, deberá a su vez ser capaz de transferir este riesgo biométrico y financiero al sector privado mediante el contrato de seguro de rentas vitalicias, alcanzando así un nivel de ahorro suficiente que le permita mantener un adecuado bienestar en su jubilación. En consecuencia, los aseguradores deberemos ser también capaces de entender, gestionar y mitigar el riesgo de longevidad que se acumule en muestro balance.
Las diferentes soluciones o alternativas que el ciudadano y la industria del seguro tendremos a nuestro alcance para mitigar los efectosde esta transferencia de riesgo, las comentaremos en el próximo número de la revista.


 Publicado en :https://www.mutualidadabogacia.com/Home/La-Mutualidad/Sala-de-Prensa/Revista.aspx Revista 81, abril 2014

sábado, 29 de marzo de 2014

El sector asegurador y la necesidad de datos estadísticos y actuariales de discapacidad





Artículo, publicado el Revista Íbdice , Nº 57, OCTUBRE 2013

http://www.revistaindice.com/numero57/p28.pdf

¿Dejarán las aseguradoras de discriminar en función de la edad?

Primero fue el sexo y ahora podría ser la edad. Los mismos argumentos que han servido al Tribunal de Justicia de la UE para prohibir a partir de diciembre próximo que las aseguradoras tengan en cuenta el sexo del asegurado como factor para calcular las primas, podrían servir para obligarles también a que dejen de utilizar la edad en sus cálculos. ¿Acaso no es también ésta una práctica discriminatoria?
Algunas aseguradoras se muestran preocupadas porque Bruselas pueda tener en su hoja de ruta esta posibilidad y han comenzado a plantearse cambiar el sistema de cálculo tradicional en los seguros de vida e incorporar modelos predictivos. Así lo ha manifestado José Miguel Rodríguez-Pardo, profesor de la Universidad Carlos III y de ICEA, en las jornadas “Modelos predictivos aplicados en el seguro de vida”, organizadas recientemente por ICEA y patrocinadas por Swiss Re.
A juicio de este experto, una eventual prohibición de considerar la edad para el cálculo del precio de la póliza, es una de las razones por la que el escenario actual es el propicio para implantar estos modelos. Además, destaca que la edad cronológica ya no sirve en todos los casos para medir el riesgo de mortalidad. En su opinión, por debajo de los 60 años es irrelevante para explicar el riesgo de mortalidad, y a partir de los 100, la tasa de mortalidad se mantiene constante, por lo que tampoco es relevante.
José Miguel Rodríguez-Pardo explica que estos modelos se utilizan ya en muchas industrias y en cinco años serán una herramienta común en el sector asegurador, tanto en mercados maduros como en los que lo son menos, como el español. Una de las principales dificultades para el suscriptor es elegir los factores que van a determinar el riesgo de mortalidad en un modelo predictivo. Entre ellos se pueden incluir los rasgos intrínsecos de salud, factores inherentes al producto, como la cartera o la razón de compra, o factores relacionados con la modalidad del contrato. Según explica, se trata de modelos muy exigentes en datos, y en este sentido incide en la importancia de las redes sociales: “Quien domine los datos disponibles en la red será el ganador en cualquier tipo de negocio, también en el seguro”
Redacción Rastreator.com

viernes, 28 de marzo de 2014

viernes, 14 de marzo de 2014

¿Son los 120 años el límite de la supervivencia humana?

PUBLICADO EN EL DIARIO Teinteresa,es el 13 de marzo de 2014 Para responder adecuadamente a esta pregunta, acudimos en primer lugar a analizar el registro verificable de las personas más longevas de la historia. Los expertos de biometría humana designan con el nombre supersupercentenarios a aquellas personas que han superado los 115 años de edad, llega a esta a edad parece estar reservado al género femenino, de hecho el 95% de las personas que lo han conseguido han sido mujeres. La dificultad de llegar a estas edades extremas lo confirman los registros mundiales históricos mundiales verificables elaborado por el Grupo de investigación de Centenarios de los Ángeles en los Estados Unidos, veamos las personas que han cumplido 115 años o más. Edad cumplida Número de personas 115 22 116 7 117 4 118 2 119 2 120 1 121 1 122 1 Comprobamos que al menos desde la perspectiva histórica tan solo una persona ha superado los 120 años de edad, este caso corresponde a la francesa Jeanne Calment, que murió en 1997, cuando contaba 122 años, cinco meses y catorce días, falleció el 4 agosto de 1997. Curiosamente la señora Calment bebía un vaso de vino de Oporto todos los días, fumó cigarrillos hasta los 117 años de edad, montó en bicicleta hasta los 100, comía chocolate y mantenía siempre su sentido del humor. No deja de ser significativo que si el número de seres humanos que han vivido a lo largo de la historia se cifra en unos 110.000 millones de personas, tan solo una persona haya alcanzado los 120 años de edad. Por lo tanto, en efecto, parece ser que los 120 años de edad es una barrera biológica difícil de superar, circunstancia distinta es si en un futuro los avances en la investigación biomédica puedan llevar a superar esa cifra llegando a los 150 años o más como ya aventuran algunos expertos. Leer más: ¿Son los 120 años el límite de la supervivencia humana? http://www.teinteresa.es/microsite/Pregunta_al_medico/biometria/anos-limite-supervivencia-humana_0_1101489977.html#WaQ1EFrRU0EZALZG

domingo, 9 de marzo de 2014

sábado, 8 de marzo de 2014

Posiblemente exista el “País de Nunca Jamás” en el ADN de algunas personas .

Hace ya algunas semanas, si recuerdan los fieles seguidores de esta cita semanal que tenemos en Teinteresa donde les intentamos contar en unas pocas líneas aspectos que a nosotros nos parecen curiosos y novedosos para difundir sobre el conocimiento de la salud, estuvimos comentando la existencia de un gen llamado Matusalén. Este gen parece que está implicado en que tengamos una longevidad mayor. Si lo recuerdan, estuvimos comentando que se había observado en experimentos realizados con moscas, que las moscas que tenían el gen de matusalén vivían hasta un 35% más que las que carecían del mismo. También comentábamos en aquella ocasión que la hidra que es un animal considerado casi inmortal, también tiene el gen de Matusalén. Que puede significar estas observaciones. Pues simplemente que es probable que independientemente de otros factores que tantas veces hemos comentado, como pueden ser factores de estilo de vida incluida la alimentación, el ejercicio físico o incluso factores socioeconómicos que influyen de forma importante en la esperanza de vida de las personas, existe también un componente genético que puede marcar y definir cuanto cada uno de nosotros puede llegar a vivir.
Pero la investigación sobre que genes influyen en nuestra esperanza de vida no se ha detenido aquí. El otro día  con un gran amigo, José Miguel Rodriguez-Pardo, uno de los mayores expertos en biometría (ciencia que analiza parámetros relacionados con la esperanza de vida) que recientemente se ha incorporado al maravilloso equipo de profesionales que participan en la sección de Pregunta al Médico de Teinteresa, me estuvimos comentando que, como muchos de los descubrimientos importantes que jalonan lahistoria de la biomedicina, la casualidad ha jugado también un papel importante en aumentar el conocimiento sobre los genes que regulan el proceso y progreso del envejecimiento de nuestro organismo. Él comenzó a contarme la  siguiente interesante historia: 
Todo ocurrió de la mano de unos investigadores que estaban estudiando como se produce el proceso de la pubertad. Por pubertad conocemos el tiempo en que ocurren los cambios en el organismo que convierten a un niño en un ser adulto. La pubertad es un proceso que comienza en el cerebro y en concreto en una región conocida como hipotálamo. El hipotálamo podríamos decir que es el centro dentro del cerebro donde se regulan múltiples procesos que mantienen la normalidad en el organismo, lo que se conoce científicamente con el término homeostasis del organismo. Cuando la pubertad va a tener comienzo, el hipotálamo comienza a liberar una hormona conocida como hormona liberadora de gonadotropinas. La gonadotropinas son hormonas implicadas en la regulación de las funciones reproductoras de los vertebrados. Por ejemplo, una de ellas llamada hormona luteinizante es la encargada de que comience la ovulación en la mujer. 
Pero volvamos al punto donde nos habíamos quedado sobre la liberación por el hipotálamo de la hormona liberadora de gonadotropinas, justo en el comienzo de la pubertad. Para que esta hormona se libere necesita que antes alguien estimule su liberación en el hipotálamo. Ese alguien es una proteína que se llama  kisspeptina. Si la kisspeptina se bloquea la pubertad se retrasa y si se inyecta se produce la madurez sexual. Hasta aquí, aunque algo complejo, no sería nada diferente a otros múltiples mecanismos reguladores que existen en el organismo y que regulan y mantienen el funcionamiento normal de todas nuestras células. Pero resulta que unos investigadores estaban analizando unos ratones intentando diferenciar los machos de las hembras para separarlos. Esto que parece inicialmente muy sencillo en algunos roedores como son los ratones en edades tempranas no es una tarea tan fácil. De echo, estos investigadores no eran capaces de diferenciarlos. Entonces repentinamente se dieron cuenta que lo que ocurría es que los pequeños ratones no habían “crecido” porque les faltaba una proteína que llamaron gpr54. Esta proteína tenía como función reconocer a la proteína kisspeptina. En otras palabras, los en estos ratones la kisspeptina no podía hacer su función de comenzar la pubertad. 
Seguro que todos ustedes recuerdan la maravillosa historia de Peter Pan, creada en el año 1904 por James Matthew Barrie y llevada al cine por los increíbles dibujos de Walt Disney. En ella se contaba la historia de un niño que nunca crecía y que habitaba en las lejanas tierras del País de Nunca Jamás, localizada en “la segunda estrella a la derecha y todo recto hasta el amanecer”. En Nunca Jamás existía también una colonia de niños perdidos que tampoco en ellos el tiempo tenía efecto para crecer y madurar. Basado en esta historia a nuestro gen gpr54 se le comenzó a llamar el gen de Peter Pan. (No hay que confundirlo con el Síndrome de Peter Pan, del cual les hablaremos en otra ocasión) 
Claro, que todos pensamos que esto es muy interesante que ocurra en los ratoncitos. Pero,  ¿es también real en el ser humano?.  
Es evidente que todos hemos pensado o dicho alguna que otra vez, mira a tal o cual persona, no parece pasar el tiempo por él. Esto, que podría ser considerado una apreciación subjetiva, parece ser que algunas publicaciones científicas apoyan que científicamente es posible ya que el gen de Peter Pan puede hacer que algunas personas aparenten tener en sus rasgos faciales entre 8 a 12 años menos que lo que realmente tienen y mantener una apariencia de juventud. 
Se sigue avanzando más en el conocimiento del gen de Peter Pan. Por ejemplo parece cada vez más evidente que en algunas personas en las que se ha detectado una gran expresión de este gen (la expresión de un gen es un término que podemos decir que refleja la actividad del mismo), envejecen mucho más lentamente. 
Dice la historia que la vejez ha sido un tema de preocupación ara el ser humano. Cicerón en su obra De senectute dialogus ad T. Pomponium Atticum escrita el año 43 antes de Jesucristo supone una conversación entre Catón el Censor, de 84 años, con Escipión el Africano y su amigo Lelio. En la obra, Catón va explicando los inconvenientes de la vejez.
Esta claro que los científicos intentamos conocer como funciona nuestro organismo y entre estas funciones como retrasar los relacionados con su envejecimiento.
Hay genes, de los que ya hablaremos en otra ocasión, que, contrariamente al gen Peter Pan o al gen Matusalén, parecen en este caso ligados a que envejezcamos más rápidamente. Esto también es importante conocerlo porque quizás en algún momento se averigüe como bloquear estos genes o al menos reducir su actividad. Quizás algún día termine alguien poniendo como nombre a estos u otros genes que se descubran alrededor de este tema, Wendy. No sé si se le habrá ocurrido ya a alguien, lo intentaré buscar. Lo que si es evidente, es que si algo tenemos seguro cuando nacemos es que cada día que pasa envejecemos, y terminaremos convirtiéndonos en polvo. “Polvo eres y en polvo te convertirás” y no creo que sean los de Campanilla.